Cuando veo una película, uno de los planos que más me gustan son aquellos donde aparecen los ojos, ya sea en un plano de cara o simplemente un enfoque directo de ellos. Es curioso lo que pueden llegar a expresar, lo que nos transmiten des de la gran pantalla.
Aún desconozco el misterio de esos planos tan significativos y a la vez tan escasos. Siempre aparecen los justos y necesarios, dando lugar a una complicidad especial entre el sentimiento a transmitir y su transmisión. Y es que ver su brillo, su expresión de felicidad, perplejidad, enfado...nos permite aún más ponernos en el lugar de ese personaje.
Son los pasos más complejos. ¿Cuando hacer ese plano? ¿Cuando es necesaria una mirada?
No tengo la respuesta.
En mi día a día, me gusta fijarme en los ojos de las personas, en su mirada, en lo que dice por sí sola, siendo innecesarias las palabras que expliquen como se siente. Las miradas hablan con voz propia, y escucharlas es una maravilla, pueden derretirte o entristecerte, o devolverte la alegría cuando más lo necesitas.
Una mirada te desea un buen día, una mirada puede alegrarte el momento... Una mirada puede hacer que la estabilidad entre en caos.
Toda mirada esconde un sueño, un deseo, un pensamiento, un sentimiento... Podríamos averiguarlo todo, podríamos mirar más allá de un par de ojos preciosos con tan solo fijarnos en ellos. No importa el tiempo que te pases mirando a una persona a los ojos, no importa que el cruce sea veloz, no importa que rápidamente se aparten, en ese momento lo hemos tenido en cuenta.
Unos ojos no son bonitos solo por su color, son bonitos por lo que expresan. Nuestro mundo insiste en su filosofía de esconder los sentimientos para así no mostrar nuestras debilidades, pero en realidad lo bello está en ser lo suficientemente valientes para sacarlos a la luz y que cualquiera reciba el mensaje, nos conozca o no.
Recluimos los sentimientos en un baúl, los guardamos en un cajón. El esfuerzo está en sacarlos a pasear, en llevarlos de la mano y mostrarlos.
¿Cómo sería un mundo donde no existiera ese temor a ser descubiertos? ¿Cómo sería no tener miedo a que nos desnuden las miradas?
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