dissabte, 10 de juliol del 2010

Parte 2-Haz de tu vida la mejor de tus historias

La complejidad de inventar historias está en los límites que le ponemos a la imaginación. Todos queremos escribir una historia repleta de aventuras y situaciones inventadas, imaginando que las hemos vivido, pero aquí es donde tenemos esos límites: uno no cree en lo que imagina.
Nuestra imaginación se alimenta de vivencias, y cuanto menos creamos en lo increíble y apasionante que puede llegar a ser ir a tomar un mero café con alguien o sin compañía, menos credibilidad tendrá ese texto que vamos a construir, ya sea una narración, un guión o un poema.
Cuando vas solo a una cafetería puedes observar miles de situaciones a tu alrededor e ir aprendiendo de cada uno de los sucesos. Siempre habrá una familia curiosa sentada donde cada uno de los individuos tiene un papel distinto en el conjunto que puede hacer que los comportamientos sean cómicos. También puedes encontrar a la pareja de amigos o de novios, que dicen tonterías o se comportan de un modo cariñoso. Todo eso lo puedes transportar al papel posteriormente.
Pero ir acompañado te permite sumergirte en la otra persona, escucharla y atender todo lo que dice, fijarte en sus gestos o en su mirada y tomar nota mental de como es en conjunto. Vaya, casualmente estas aprendiendo a construir un personaje y a profundizar en un corazón externo. ¿No es gratificante poder ver el mundo con otros ojos gracias a otra persona?
Nos equivocamos al negarnos a la existencia de la magia en nuestro día a día. ¿Por qué lo que vivimos no es mágico? ¿Acaso lo que sucede por casualidad no lo parece? Dudamos de todo eso. Si no volamos, tenemos “superfuerza” o nos hacemos invisibles, la magia no existe y ese es el error.
La magia está en medio de nuestra vida, acompañando cada segundo que pasamos ya sea triste o alegre. Aún así, muchos creen que es una tontería etiquetar como mágico un encuentro casual con una persona que llevabas tiempo sin ver, o, como me pasó a mi, encontrar de la noche a la mañana alguien a quien querer.
En realidad, las personas hacemos todo lo posible por tener bajo control lo que ocurre en nuestras vidas, nos frustramos si eso no sale como deseamos. Lo curioso está en que deberíamos hacer justo lo contrario, dejarnos fluir y adaptarnos con facilidad a cualquier cambio en el esquema preestablecido. La gracia está en no esperar nada, tan solo en aceptar y el jugo que vayamos tomando tendrá mejor sabor si previamente no intentamos crear en el paladar la sensación que nos transmitirá.
La vida puede llegar a ser más bella que cualquier historia, pues, al fin y al cabo, las historias surgen de una buena dosis de vida que se les inyecta mientras van tomando forma. Somos nosotros quienes decidimos como cambiar nuestra actitud y hacia donde enfocarla, hay que cambiar primero por dentro para poder cambiar lo que nos suceda fuera sin estar bajo nuestro control.
¿Por qué no vivimos simplemente y nos permitimos el placer de aplicar nuestras experiencias y emociones a la hora de narrar?

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada