(Él se acerca por detrás y apoya su mano en el tronco del árbol)
[FRANCK]:Hoy se ha hecho tarde, pasarás aquí la noche, cuando amanezca podrás volver.
[KAT]: No sé si quiero volver a casa, retomar los estudios… ¡Quiero quedarme en la montaña!
[FRANCK]: No serviría de nada, no aprenderías nada.
[KAT]: El aprendizaje está aquí, no en la ciudad.
[FRANCK]: Pequeña Kat, te equivocas. El aprendizaje está en todas partes, allá donde estés él estará, sólo hay que desear aprender para conseguirlo, poco a poco, sin rendirse.
(Él se agacha y la mira a los ojos, le acaricia la mejilla y ella se sonroja)
[KAT]: Supongo que es lo que debo hacer…
[FRANCK]: Lo que hagas o dejes de hacer es algo que sólo tu debes saber, nadie lo decidirá por ti, ni te dirá que es lo correcto o lo incorrecto, sólo tu conocerás lo que para ti es de este modo o de este otro. Nadie te impide escuchar a otros, pero la última decisión la tomas tu.
[KAT]: Aún ando perdida.
[FRANCK]: Siempre llega un día en que te encuentras por el camino.
(Ambos permanecen sentados, mirando al horizonte, contemplando como se pone el Sol…)
Ciudad: Josh va andando por la calle, en dirección al supermercado. Una vez allí se topa con Marius el vagabundo, que siempre está en el mismo lugar pidiendo limosna.
[MARIUS]: Hoy traes mala cara, ¿discutiste con ella?
[JOSH]: Lo que me ocurra no es de tu incumbencia.
[MARIUS]: Oh, ya lo creo que sí, depende del humor de las personas la limosna que de su parte yo reciba, me interesa que os sintáis contentos y generosos con la vida para yo poder continuar con ella.
[JOSH]: Trabaja y no pidas limosna, seguro que así puedes conservar la vida.
[MARIUS]: Eso pensaba yo, pero me equivoqué y aquí estoy, la vida se cansó de que la maltratara y se vengó.
[JOSH]: ¿¡Qué sabrás tu de la vida!?
[MARIUS]: Más de lo que te imaginas, joven, más de lo que te imaginas…