No es necesario indagar mucho para saber lo que significa sentir. Nuestra vida se mueve con cada cosa que sentimos, con aquello que nos emociona... En ocasiones nos dará ganas de reír, otras veces tendremos ganas de llorar.
Cuando escribo un texto no pretendo únicamente una coherencia y cohesión en cuanto a expresión y contenido, sino que busco que le llegue a la otra persona, que se emocione, que pueda ponerse en el lugar de los personajes, indagar en sus características y sentimientos, para recordar los sentimientos propios y volcarse en uno mismo casi sin pensarlo.
La historia que narres no solo debe tener un argumento que enganche y que resulte interesante o intrigante. Una historia debe tener corazón, y en función de cuanto deje de sí mismo el autor en sus palabras, el lector interaccionará con todo lo implícito y explícito que la compone.
Puede parecer complejo buscar en uno mismo que es lo que nos hace sentirnos tristes o alegres, pero si lo pones en común con otras personas verás que la mayoría de veces coincide. ¡Compartimos hasta lo que nos emociona!
Un sentimiento puede dar la vuelta al mundo, la idea o el objetivo que de este germine tardará más tiempo en viajar, pero lo conseguirá. Esto sonará demasiado romántico, pero los sentimientos lo pueden todo, y que lleguen a donde deseamos solo depende de nosotros y de la fuerza de nuestro corazón.
Nos vamos a fortalecer sintiendo, viajando dentro de ese universo emocional. A veces dolerá, otras será una experiencia gratificante, y nos permitirá que nazcan nuevas sensaciones en nuestra vida. Nos miraremos al espejo y sonreiremos seguros y tranquilos de que ya sabemos que forma parte de nosotros.
¿Cuantas cosas podríamos cambiar de este mundo solo con nuestra fuerza interior?
Todo podría cambiar si creemos en nuestra fuerza, aunque seamos uno y sintamos que no podemos hacer nada, podemos hacerlo todo. Uno puede hablar con otro y dejar plantada una semilla, y esa semilla puede crecer y dar lugar a una bella flor. Cada uno puede plantar semillas en otros, dejar que se cultiven y verlas crecer con amor.
Que las flores marchiten o no depende de como cada uno cuide de su flor. Todos tenemos una flor bellísima en nuestro corazón, que en ocasiones tiene dolorosas espinas, y en otras las espinas caen y dan lugar a un maravilloso aroma nuevo.
¿Cuanto movimiento tiene el corazón? ¿Qué pueden mover los sentimientos?
Con ellos podemos permitirnos el lujo de estar seguros de que nuestro sueño se cumplirá, por que conforme crezcamos nosotros y cojamos fuerza y confianza, nuestro sueño irá naciendo y tomando forma.
Podemos con todo, somos así de maravillosos.
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